Dentro de cada báscula —de la de sobremesa a la báscula puente— hay el mismo componente clave: la célula de carga. Es el sensor que convierte el peso en una señal eléctrica. Entender qué es y qué tipos hay ayuda a tomar dos decisiones que muchas plantas no aprovechan: pesar tolvas y silos, y recuperar básculas averiadas.
Qué es una célula de carga
Una célula de carga es un transductor de fuerza: un componente que recibe una carga y entrega una señal eléctrica proporcional a ella. Sobre la célula (o sobre varias) se apoya la plataforma, la tolva o el depósito; de su señal, el indicador calcula y muestra el peso.
Si una báscula pesa mal y la estructura está bien, el problema suele estar en la célula —o en su cableado—.
Cómo funciona: la galga extensométrica
La mayoría de las células industriales funcionan con galgas extensométricas. El cuerpo metálico de la célula se deforma una cantidad mínima —imperceptible a la vista— cuando recibe la carga. Pegadas a ese cuerpo, las galgas cambian su resistencia eléctrica de forma proporcional a la deformación. Un pequeño circuito mide ese cambio y lo traduce en una señal que el indicador convierte en kilos.
Es un principio robusto y muy repetible, y por eso domina el pesaje industrial.
Los tipos, según cómo reciben la fuerza
No hay una célula universal: se elige por cómo le llega la carga y por el entorno.
- Compresión — recibe la carga por aplastamiento. Para silos, tolvas y básculas de gran capacidad.
- Flexión / single point — admite la carga en cualquier punto de una plataforma pequeña o mediana. La típica de una báscula de plataforma.
- Tipo S (tracción/compresión) — mide tirando o empujando. Para tolvas colgadas, pesaje en gancho y bancos de ensayo de fuerza.
- Otros formatos (botón, viga de doble flexión, anillo…) para casos específicos.
La clase de precisión de la célula la define la recomendación OIML R60 (clases A, B, C, D), y cuando la báscula final es de uso comercial, la célula debe ser compatible con la clase del conjunto.
Dos cosas que abre conocer la célula
Saber que el peso sale de una célula desbloquea dos oportunidades muy rentables:
- Pesar lo que ya tienes — instalando células bajo los apoyos de un silo, una tolva o un depósito, ese recipiente pasa a darte su contenido en tiempo real, para inventario o dosificación.
- Digitalizar en vez de comprar — muchas básculas analógicas o averiadas se recuperan cambiando células e indicador, por bastante menos que una nueva.
Ambas se desarrollan en el servicio de células de carga y digitalización de pesaje.